El próximo sábado llegará a su fin una nueva edición del Abierto Argentino de Polo, la 125; un Abierto que ha atravesado un montón de imprevistos, pero que aguarda por una final histórica, con un equipo de Las Monjitas que ha roto el molde, que ha vencido a un muy buen equipo de Ellerstina y que irá por su primera final en Palermo y, naturalmente, por su primer título en La Catedral. Sólo Hilario Ulloa cuenta con experiencia en finales de Palermo, ya que juntó a Alegría disputó la de 2013, también ante los de Cañuelas. La historia con La Dolfina es distinta, ya que buscará su sexta corona de manera consecutiva.

 

Hay varios aspectos a analizar con respecto a lo que puede llegar a ocurrir. Seguramente, la experiencia de los 4 jugadores de La Dolfina en este tipo de partidos será fundamental para los momentos determinantes y también para los primeros chukkers. Y si bien puede ser una incógnita saber cómo pueden reaccionar Facundo Sola, Guillermo Caset y Santiago Toccalino en su primera final de Abierto, lo cierto es que lo demostrado el último domingo ante Ellerstina les permite ilusionarse con fundamento. Por lo que si bien La Dolfina cuenta con una ventaja en este sentido, la misma no es tan determinante como podría haber sido en otro momento de este equipo de La Dolfina.

 

Y es que esta histórica formación del conjunto de Cañuelas aún no ha podido demostrar en lo que va del año ese dominio abrumador y contundente que lo ha caracterizado en temporadas anteriores, aunque ante La Ensenada y ante la Aguada parecería haber enderezado un poco su camino. Se conocen de memoria, cada uno ellos ocupa su posición natural y suelen aparecer cuando las papas queman. Tienen todo ésto a favor, ante un equipo que parece haber encontrado su mejor versión pero que no está tan aceitado en su funcionamiento como sí lo está La Dolfina, que repite formación por octava temporada seguida.

 

En cuanto a los caballos, es otro de los ítems en los que La Dolfina no es favorito absoluto. No tienen  el poderío de temporadas anteriores, pero han sabido reinventarse, sobre todo a partir de la gran cantidad de ejemplares con los que cuenta Adolfo Cambiaso, que ha logrado hacer un reparto admirable para que sus 3 compañeros no se resientan ante la pérdida de caballos importantes que han sufrido a lo largo de los dos últimos años. En este sentido, Las Monjitas ha demostrado estar a la altura e incluso contar con un recambio de primera línea. Habrá que ver si el intenso encuentro ante Ellerstina les ha pasado factura, pero en caso de que sus caballos puedan tener el mismo rendimiento que tuvieron ante los Pieres, cuentan con una chance real de que no sean superados en ese aspecto.

 

Si analizamos netamente el aspecto del juego, podemos encontrar en el Sapo Caset al que para muchos es la máxima figura de esta Triple Corona 2018 y, que, además, es el máximo goleador tanto del Abierto Argentino como así también de toda la temporada (75) goles). Hilario Ulloa, el otro 10 goles de los de naranja, he levantado su nivel de manera notable en el último encuentro, recordándoles a todos por qué cuenta desde fines de 2015 con la valorización perfecta. El cordobés Facundo Sola también parece haber finalmente encontrado el nivel al que potencialmente sabía que podía aspirar, marcando goles determinantes, especialmente como 2 que le marcó a Ellerstina en el momento indicado. Y, por último, Santiago Toccalino ha logrado ingresar de manera perfecta en el esquema de juego del equipo, haciendo valer con creces aquella controversial decisión que tomó la organización previo al comienzo del Abierto de Hurlingham. Se descuenta que será su último partido con 8 goles de hándicap en Argentina.

 

Por el lado de La Dolfina, no hay mucho para agregar. Pero Adolfo Cambiaso ha tenido un rol fundamental en el nivel del equipo, y más allá de que su función es cada vez más la de ser el armador del equipo durante varias fases del juego, ha sido el goleador del equipo tanto en Palermo como en toda la Triple Corona. Pablo Mac Donough ha tenido también un aporte goleador altísimo, y cada vez que ha aparecido su equipo ha marcado diferencia. Dueño de la mano más sensible del circuito, el de Daireaux es capaz de poner la bocha dónde quiere cuando tiene el brazo caliente. Para Juan Martín Nero, 2018 ha sido un año de transición con respecto a su palenque; ha perdido a un par de sus mejores ejemplares, pero a partir de algunos préstamos y el crecimiento de yeguas nuevas, el de Trenque Lauquen parecería nuevamente haber encontrado su mejor lista. Por último, no ha sido la mejor temporada de Pelon Stirling, pero el uruguayo siempre aparece cuando su equipo lo necesita, tal como ha ocurrido en la final de Tortugas, marcando los dos goles decisivos, como así también lo ha hecho en cada final de Palermo. De temer.

 

Pero también estará la batalla de los coaches. Por un lado, Milo Fernández Araujo, el quinto elemento, una persona que ha redefinido el rol y la importancia del coach en el polo, y que ha sido pieza fundamental desde su llegada al equipo en 2013. Del lado de enfrente, su compañero de tantas batallas, el Ruso Heguy. El de Chapaleufú ha llevado a que El Remanso ganara la Gold Cup británica este año (justamente ante Juan Martín Nero en la final) y ha tenido un impacto notable en la mentalidad de sus jugadores. Llegó con la temporada empezada por pedido de los polistas de Las Monjitas, y el pedido ha demostrado no ser en vano. Ambos coaches se conocen y mucho, sus equipos se han medido en Hurlingham, pero esta será una ocasión diferente. La experiencia de Milo y la influencia en los jugadores de La Dolfina puede llegar a ser determinante.

 

Si la cancha ayuda, será un gran partido; ambos equipos intentan jugar, ambos buscarán ganar y, difícilmente, alguno de los dos salga a cortar el juego, salvo que las condiciones climáticas lo impongan. Habrá dupla de árbitros debutante en finales de Palermo (Villanueva – Pepe Araya), aunque ojalá pasen desapercibidos. La Dolfina es favorito, pero un triunfo de Las Monjitas no sería un batacazo.