Una de las escapadas obligatorias estando en Agosto en Sotogrande es, sin dudas, Marruecos. Llegar desde Cádiz es muy fácil, y es una visita que puede hacerse tanto en un día como en dos, ya que cuenta con muy buena oferta hotelera.

El viaje comienza tomando el ferry en Algeciras, el punto más cercano a África, ya que sólo la separan de Ceuta -también se puede ir a Tanger- unos 40 km. La ciudad de Ceuta, perteneciente a Andalucía, llama la atención por se una ciudad bañada a partes iguales por el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. Desde allí, se cruza la frontera hasta el primer pueblo al norte de Marruecos: Tetuan,

Este pueblo puede describirse con una sola palabra: auténtico. Prácticamente, carece de turistas: sólo marroquíes haciendo cada uno lo suyo. La Medina de Tetuan, antigua ciudad islámica, es muy tradicional, con sus casas blancas y bajas, y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Desde Tetuan comienza la travesía hasta el destino elegido: la ciudad azul de Chefchaouen. El recorrido en auto lleva poco más de 1 hora, por rutas impecables aunque un poco sinuosas.

Esta ciudad con orígenes bereberes, que fue más tarde refugio de judíos y musulmanes, esta emplazada en el Noroeste de Marruecos, a los pies de las montañas del Rif, y se está convirtiendo en el nuevo spot de la ruta turística del país africano.

Tiempo atrás, “Chaouen” era una ciudad sagrada; ésto quiere decir que se prohibía la entrada a los extranjeros. Ésto ha favorecido en el mantenimiento de su estructura medieval, como su Kasbah y su medina.

El pueblo de Chefchaouen es conocido por sus calles empedradas, inclinadas, llenas de telares y, sobre todo, por el peculiar color de sus calles en diferentes gamas de azul. Son varias las hipótesis sobre el por qué de su color: Por un lado, la creencia de que el azul espanta a los mosquitos, y otra ya mas histórica, cuenta que fueron los propios judíos los que empezaron a repintarla para distinguirla del color verde, color común en las puertas y ventanas en Marruecos, y que tradicionalmente se asocia a la cultura musulmana. También se dice que ese color les recordaba el cielo, y de esa manera se sentían más cerca de Dios.

El intenso azul se puede ver en las casas de “Chaouen”, en sus mezquitas, edificios gubernamentales, plazas públicas e incluso sus faroles y sus cestos de basura.