Luego de la consagración de La Natividad La Dolfina, en el Abierto de Hurlingham, el pasado martes 6 de octubre arrancó el Abierto de Tortugas, segundo certamen de la Triple Corona Argentina. Ese día, los ganadores fueron La Ensenada y Ellerstina Indios Chapaleufu. La competencia debía continuar con los dos encuentros de la Zona B, programados para el miércoles 7 de octubre… pero todo quedó en el martes 6 de octubre. De ahí en más, solo postergación tras postergación… y no se pudo jugar más.
Los motivos, la lluvia, los pronósticos desfavorables, las canchas que no terminan de secarse; lo peor sucedió el lunes 12 de octubre, cuando se anunció oficialmente que el torneo se iba a reanudar el martes 13 de octubre (previos anuncios de reanudaciones anteriores). Llegó el martes 13 de octubre – todo estaba listo, jugadores, caballos, gente que iba llegando, palenques armados. Pero de golpe volvió a aparecer el agua y la jornada del martes también debió ser suspendida. Momento de levantar campamento….
La última información a la fecha es que eventualmente “se jugaría” la segunda fecha el jueves 15 de octubre y la tercera, el viernes 16 de octubre.
Obviamente, nadie tiene la culpa que haya caído encima nuestro el fenómeno meteorológico llamado “Corriente del Niño”, y que pareciera que todavía tiene más sorpresas bajo la manga, es decir una primavera más fría y más lluviosa de lo habitual. A ver, este año Tortugas tiene una duración más larga, un mes y un día, porque participan diez equipos; la final está pactada para el sábado 7 de noviembre, tres días antes del inicio del Abierto Argentino de Polo, en Palermo, el miércoles 4 de noviembre (se cambió la fecha original, martes 10 de noviembre debido a la visita a la Argentina de Su Santidad el Papa Leon XIV, lo que provocará cortes en la zona del Monumento a los Españoles, en Avda. del Libertador). Tortugas, como todos sabemos, era tradicionalmente, el torneo que abría la Triple Corona; y precisamente, una de las razones a las que llevaron al cambio de orden con el Abierto de Hurlingham, fueron las lluvias, ya que generalmente, en la época en que se jugaba Tortugas, era temporada de muchas precipitaciones (en 2001, por ejemplo, la final debió ser suspendida por ese motivo). El año pasado se jugó sin mayores inconvenientes, pero este año, cuando ya se debería estar acercando a la mitad del torneo, aún está estancado en la primera fecha, y solamente se informa su continuidad en condicional; es decir, no hay fixture seguro, más allá del 15 y 16 de octubre, que es cuando “se jugaría”.
Aún faltan tres semanas para la final de Tortugas, pero el futuro parece incierto; porque si el martes 13 de octubre no se pudo jugar a causa de un chaparrón, es decir que eventualmente hay que esperar que las canchas sequen para que se pueda jugar y que nadie, ni caballos ni jugadores, salgan lastimados.
Por otro lado, Tortugas tiene un largo historial de cancelaciones y postergaciones por el tema de las lluvias; se han llegado a jugar semifinales y finales en Palermo también, porque, aún después de la lluvia haya salido el sol, las canchas no estaban en condiciones. La más reciente, el 23 de octubre de 2019, cuando a poco más de cuatro minutos en el primer chukker de la final entre La Dolfina y Ellerstina, se cayó una yegua de Pelón Stirling, y luego de un consenso entre los ocho jugadores, se decidió suspender la final por piso resbaladizo, la cual debió ser reprogramada para el 14 de noviembre. Esto a pleno sol, y luego de revisar las canchas y asegurar que estaban en condiciones.
Estamos hablando de la Triple Corona Argentina, el torneo de polo más relevante a nivel mundial. ¿Pueden seguir pasando estas cosas? ¿No habrá llegado el momento de que las autoridades tomen cartas en el asunto y se puedan mejorar las condiciones de las canchas del Tortugas Country Club? Quizás seamos periodistas y quizás ignoremos muchos factores que solo los especialistas pueden explicar con precisión; lo cierto es que, como decíamos, nadie es culpable de los fenómenos meteorológicos adversos, pero tampoco debería ser tan perjudicial como para tener parado durante más de una semana (esto suponiendo que Tortugas continúe entre el 15 y 16 de octubre) uno de los tres certámenes más importantes del mundo. Probablemente, al ser más chico, las canchas en Tortugas no tengan tanta resistencia como en Pilar o Palermo, y quizás una idea podría ser, eventualmente, trasladar algunos partidos de la fase de liga del Abierto de Tortugas a Pilar o a clubes privados, que deseen albergar dichos encuentros, más ahora, que el torneo tiene diez equipos y es más largo. Incluso, “repartiendo” un poco, se podrían preservar las canchas en Tortugas para las semifinales y final.
Por el momento, son todas incógnitas. Por aquí y por allá siguen los anuncios de mal tiempo, humedad, nubes negras; y aún así salga el sol, tampoco es garantía sobre como sería la continuidad.
Se escuchan ideas…