By Alejandra Ocampo
El 1 de septiembre de 1939 es una de las fechas que marcaron a fuego la historia de la humanidad – fue el comienzo de la trágica Segunda Guerra Mundial; un devastador conflicto que se llevó millones de vidas, causó la desoladora destrucción de un continente, al que le llevó muchísimos años recuperarse tras la finalización de la misma, en 1945.
La vida cotidiana debió quedar de lado, y esto, por supuesto, incluyó todo tipo de actividades deportivas, entre ellas el polo. Como había sucedido en la Primera Guerra Mundial, los oficiales que jugaban al polo fueron llamados para combatir en la guerra; muchos de esos oficiales polistas murieron, otros quedaron malheridos. Pero una vez que la tragedia terminó, comenzó una nueva etapa; se esperaba una nueva era, pero no iba a ser nada fácil. Todo se hizo muy difícil, a consecuencia de los racionamientos que duraron muchos años y Europa debió ser prácticamente reconstruida como consecuencia de las temerarias bombas arrojadas por los nazis. Inglaterra, quizás, se llevó una de las peores partes, ya que el país era bombardeado prácticamente sin descanso por los aviones nazis, en lo que se conoce como “blitz”. Pero el pueblo británico, bajo el comando de Su Majestad el Rey George VI y su Primer Ministro, Winston Churchill, no iba a ser dominado fácilmente, y trataron de continuar con la vida de forma normal y de la mejor manera posible a pesar del caos y los terribles bombardeos. Podríamos decir que algo similar sucedió en el polo tras la finalización de la guerra.
Gran parte del polo que se jugaba en Inglaterra se realizaba en el magnífico Cowdray Park Polo Club. Fundado en 1910 y considerado como el hogar del polo británico, la marca registrada del club son las extraordinarias ruinas de Castillo de Cowdray, que le dan el marco perfecto a la cancha principal. El castillo, construido en la Edad Media, entre 1273 y 1284, tuvo una época de esplendor en la era de los Tudor, allá por los siglos XV y XVI, cuando lo visitaban el Rey Henry VIII y, posteriormente su hija, la Reina Elizabeth I. El 24 de septiembre de 1794 el castillo sufrió un brutal incendio; las llamas consumieron el castillo de tal forma que jamás pudo ser reconstruido, con lo cual quedaron las ruinas. Muchos años más tarde, en el Siglo XX, cuando la práctica del polo debió ser suspendida a causa de la Segunda Guerra Mundial, Cowdray Park Polo Club fue ocupado por el Royal Army Service Corps, y las canchas fueron utilizadas para entrenamiento militar de Fleet Air Arm.
Pero en 1947, surgió la figura de un hombre que fue fundamental y la pieza clave del retorno de polo a Inglaterra – Weetman John Churchill Pearson, Tercer Vizconde de Cowdray, que fue el alma y el corazón de la reorganización del polo inglés luego de los horrores de la guerra.
Pearson, nacido el 1910 – en el mismo año de la fundación de Cowdray Park Polo Club – era jugador de polo, además de militar, que fue ascendido a Teniente Coronel. En 1940, durante la batalla de Dunquerque, Pearson sufrió heridas severas, que llevaron a la amputación de su brazo izquierdo. Pero esto no desanimó al audaz Pearson, quien y pese a la pérdida de su brazo, estaba decidido a no dejar el deporte que tanto amaba. Para ello, consiguió que le fabricaran una prótesis especial, la cual utilizaba como brazo artificial, permitiéndole sostener las riendas; de esa forma, jugó hasta pasados los 70 años. Al tiempo que iba retomando su polo, logró juntar unos 20 caballos, que conformaron una de las más grandes caballadas de fines de los años 40 en el Reino Unido. Además, prestaba sus caballos, con el propósito de atraer más jugadores y animar a que todos contribuyan a la vuelta del polo en el país. Incansable y persistente visionario, Pearson viajó a Argentina por primera vez, en 1949, como capitán de un equipo de Inglaterra, algo que fue más que significativo en la recuperación del polo en la posguerra. Posteriormente, Pearson, recibió una invitación de argentinos que visitaron Cowdray, en 1948, y volvió a la Argentina en 1951, donde encontró más caballos y se llevó polistas para jugar en el club.
La competencia oficial en Cowdray volvió en 1953, con el primero de los torneos importantes tras el conflicto bélico – la Coronation Cup. El evento fue un éxito enorme, que tuvo la presencia de miles de espectadores, incluidos miembros de la familia real. Pero Pearson quería más. Vio que había potencial, que el club estaba para mucho más.
Así, hace exactamente 70 años, en 1956, John Pearson creó la Cowdray Park Gold Cup, conocida también como el Abierto Británico, un torneo que posicionó al club como el epicentro del polo de alto handicap, no solo en Inglaterra sino también en Europa, al tiempo que le daba una enorme reputación a nivel global – el club fundado por la familia Pearson en 1910, se transformó en un destino fundamental para el deporte, gracias al intenso trabajo, visión y perseverancia de John Pearson. Su compromiso no solo permitió restaurar la infraestructura, sino los standards competitivos, con el British Open Polo Championship for the Cowdray Gold Cup como la joya de la corona y el highlight de la temporada en Inglaterra.
El primer equipo que ganó la primera Cowdray Park Gold Cup en 1956 fue argentino – Los Indios, que integraban Jorge Marín Moreno, Pablo Nagore, Antonio Heguy y Juan Echeverz. El legado de Antonio Heguy iba a continuar con sus nietos, todos ellos campeones en Cowdray Park. Los primeros fueron Eduardo e Ignacio Heguy, con CS Brooks, en 1996; los siguió Bautista Heguy, en el 2000, jugando para Geebung, en una alineación que incluía nada menos que a Adolfo Cambiaso. El último integrante de la legendaria familia Heguy que ganó la Gold Cup fue Marcos Heguy, en 2004, con Azzurra.
Así, desde 1956 en adelante, el torneo trajo incontables momentos inolvidables como también espectaculares records.
- Solo tres mujeres ganaron la Gold Cup – Nina Clarkin (Hildon Sport, 2003); Kayley Smith (UAE Polo Team, 2023); y Mia Cambiaso (La Dolfina Scone, 2025).
- La mayor cantidad de equipos que jugaron el certamen fue en la edición de 1990, nada menos que 22 conjuntos.
- Hasta la fecha, solamente dos equipos integrados por jugadores británicos se llevaron el espléndido trofeo dorado. El primero fue Windsor Park, en 1969, con Lord Patrick Beresford, el Marqués de Whiteford, el Príncipe Philip Duque de Edimburgo y Paul Withers. El segundo, El Remanso, en 2018, alineación que tuvo a Charlie Hanbury, Ollie Cudmore, James Beim y James Harper. Pero hay más – James Beim y James Harper ya tenían una Gold Cup cada uno – Beim con Ellerston White, en 1998 y Harper con Thai Polo NP, en 2021.
- La Gold Cup tuvo también equipos conformados por aristócratas o miembros de la realeza, como Lord Patrick Beresford, el Marqués de Whiteford. Pero sin dudas, el más famoso de todos ellos no fue otro que Su Alteza Real el Príncipe Philip Duque de Edimburgo, el consorte de Su Majestad la Reina Elizabeth II, que participaba con su propio cuarteto, Windsor Park. Ganó la copa tres veces – 1957, 1966 y 1969. La alineación de 1966 incluía al extraordinario jugador argentino, Gonzalo Tanoira, a quien Philip admiraba profundamente y del que se hizo muy amigo. Philip le dio a Gonzalo el apodo de “Speedy”.
- El Honorable Mark Vestey, padre de Nina Clarkin (quien tomó su apellido tras su matrimonio con el jugador neozelandés, John-Paul Clarkin), está entre los británicos que ganó el codiciado trofeo en numerosas ocasiones. Vestey se lo llevó cuatro veces – 1973, 1974, 1978 y 1980, todas ellas con Stowell Park.
- Párrafo aparte para uno de los jugadores más innovativos y creativos de la historia, un hombre que contribuyó muchísimo con el polo británico y que tiene un muy merecido lugar en la historia del prestigioso certamen – Eduardo “Gordo” Moore. Moore fue ganador de la Gold Cup nada menos que siete veces – seis con Stowell Park (1973, 1974, 1976, 1978 y 1980), y una con Foxcote, en 1977.
- El legendario Héctor “Cacho” Merlos – ganador de la Triple Corona Argentina con Santa Ana, en 1973 – ganó la Gold Cup en 1981, con Falcons. Años más tarde, sus hijos, Sebastián y Juan Ignacio, “Pite”, iban a darle a la familia Merlos otra Gold Cup en 2007, con Lechuza Caracas. Esa final es recordada por una lesión que sufrió Pite y que lo obligó a dejar la cancha, siendo reemplazado por el menor de los hermanos, Agustín.
- La familia Pieres también dejó su marca en Cowdray Park. En 1979 fue el turno de Gonzalo Pieres y su hermano Alfonso, con el equipo Shongai. Iba a repetir en 1981 (Falcons); y luego en 1995 y 1998, con Ellerston White y Ellerston, respectivamente. En Ellerston White, Gonzalo jugó con Adolfo Cambiaso y James Beim. Por supuesto, todos los hijos de Gonzalo han sido campeones de la Gold Cup, ya sea juntos o separados. La primera vez que dos hermanos Pieres ganaron el torneo fue en 2009 – el logro fue para Gonzalito y Facundo, en La Bamba de Areco; eso antes de lograr la hazaña de conseguirlo por tres años consecutivos con King Power – 2015, 2016 y 2017. Facundo, por su parte, fue campeón con Zacara, en 2013. El hermano menor, Nicolás, lo consiguió en 2021, con Thai Polo NP.
- Otra familia que se destacó en la Gold Cup son los Novillo Astrada. La primera fue en 2002, cuando Eduardo Jr. Javier y Alejandro levantaron el trofeo con Black Bears; Alejandro lo ganó por segunda vez, en 2004, como miembro de Azzurra, y la iba a volver a ganar en 2006, junto a Eduardo, nuevamente con Black Bears. El inolvidable Javier también fue campeón jugando para Labegorce, en 1997, junto a otro gran inolvidable, Carlos Gracida.
- Por cierto, el legendario Carlos Gracida tiene el record de ser el jugador que más veces ganó la Gold Cup – se quedó con el trofeo dorado nada menos que diez veces.
- Más para acá, también los Castagnola fueron protagonistas en Cowdray Park. Lolo Castagnola ganó la Gold Cup en 2001, con Dubai. Ese mismo Dubai que integraron sus hijos, Barto y Camilo, que emularon a su padre en 2019.
- El jugador más joven que se llevó la Gold Cup es Poroto Cambiaso, que tenía solo 14 años, en 2020, cuando la ganó con su padre, Adolfo, para el equipo de Jean-Francois Decaux, Next Generation. Para más datos, Poroto superó el record de su propio padre, quien la ganó a los 16 años.
- Hablando de Adolfo Cambiaso, es el único jugador que logró la hazaña de llevarse le Gold Cup con sus dos hijos – en 2020 con Poroto (Next Generation), y en 2025 con Mia (La Dolfina Scone). Esto último lo convierte en actual campeón defensor.
- En lo que concierne a equipos, Dubai es el que participó en más finales (11) ganando la Gold Cup seis veces.
- En 2025, la Gold Cup tuvo un extraordinario record de 876 goles anotados durante todo el torneo.
Pero más allá de records y estadísticas, lo cierto es que Cowdray Park Polo Club tiene un significado extraordinario para el polo. Hoy, la Cowdray Park Gold Cup, the British Open, the Gold Cup, the Cowdray Gold Cup, the British Open Polo Championship for the Cowdray Gold Cup, irá bajo el nombre de St. Regis British Open for the Cowdray Gold Cup o St. Regis Cowdray Gold Cup; cualquiera sea su denominación, el torneo que entrega ese magnífico trofeo dorado a los ganadores, está celebrando un aniversario especial, 70 años; 70 años de un certamen único, altamente competitivo, que se convirtió en uno de los más importantes del mundo, y que también es uno de los tres Gran Slams del polo, junto al Abierto Argentino y el US Open. 70 maravillosos años de un torneo histórico, que fue posible gracias a la visión, el trabajo duro y persistente, y el compromiso de Weetman John Churchill Pearson, Tercer Vizconde Cowdray, el alma y el corazón detrás del renacer del polo luego de la devastadora Segunda Guerra Mundial.
Foto de tapa by Mark Beaumont.