By Alejandra Ocampo

 

No hay polista en el mundo que no sueñe con jugar el Abierto Argentino al menos una vez en su vida. No importa de dónde sea, si argentino o extranjero; lo cierto es que cuando los jugadores alcanzan los 6 goles de hándicap (el mínimo requerido para jugar la Triple Corona Argentina), se ponen en marcha para intentar lograr ese sueño, usualmente comenzando por participar del Torneo Clasificatorio por la Copa Remonta y Veterinaria; o, incluso, armando equipos para lograr entrar directo.

 

La Triple Corona Argentina, el trofeo de polo más codiciado del mundo, se compone de tres certámenes: Abierto de Tortugas, Abierto de Hurlingham y Abierto Argentino. En la actualidad, los dos primeros se juegan con ocho equipos, en tanto que el Abierto Argentino, con diez. Es decir, se suman dos más, que surgen del mencionado Torneo Clasificatorio. Por lo general, el Torneo Clasificatorio cuenta con equipos que suelen llegar hasta los 30/32 goles de handicap, con algunas alineaciones que incluyen jugadores que ya han participado en Palermo, como también chicos muy jóvenes y otros tantos más experimentados.

 

Los equipos clasificados son, sin duda, muy buenos. Pero, en reiteradas ocasiones, cuando salen a jugar su partido en la cancha 2, les toca enfrentar a alguno de los equipos denominados grandes, lo cual hace que el resultado sea predecible y que, en ocasiones, caigan de manera abultada, abrumados por el potencial de organizaciones poderosas y consolidadas. En el último tiempo, La Ensenada – 2018- y La Natividad -2019- lograron generar impacto y subir un escalón, para jugar la Triple Corona completa el año siguiente. En definitiva, más allá de algún caso excepcional, son pocos los casos en los que luego de clasificar y jugar Palermo, han logrado mantenerse en el tiempo jugando la Triple Corona (como ejemplos, podemos citar a Cría Yatay o La Irenita, ambos en 2016).

 

Entre los años 90 y hasta 2016, el Abierto alternaba entre seis y ocho equipos. Por ejemplo, en 1990 participaron ocho alineaciones, al igual que en 1994; en 1999 entraron seis equipos; entre 2001, 2002 y 2003, jugaron seis equipos; y a partir de 2006 se consolidó el cuadro principal de ocho equipos, que se mantuvo hasta 2016. A partir de 2017, Palermo cuenta con diez equipos en su cuadro principal, una muy buena idea que, como todas las ideas, hay que probarlas para saber si funcionan o no. Pero luego de seis años con diez equipos y de ver conjuntos clasificados que caen repetidamente de manera abultada frente a las llamadas potencias, equipos que desarman al cabo de unos meses o intentan volver a clasificar al año siguiente y no lo logran, uno se pone a pensar si vale la pena que el torneo más más importante del mundo tenga diez equipos en competencia.

 

Por las calles de Palermo se escuchan todo tipo de comentarios, y las opiniones están divididas: hay quienes dicen que el Abierto de diez equipos está muy bien porque todos tienen la posibilidad de jugar en el más alto nivel del mundo; otros opinan que el Abierto no puede tener diez equipos porque nivela para abajo. A su vez, otros hablan de hacer un Abierto de diez equipos, con los 5 de más hándicap jugando en cancha 1 y los cinco de menor hándicap en una especie de “abierto paralelo” en la cancha 2, aunque sin especificar como sería eventualmente la propuesta: si de acuerdo al handicap, resultados en Tortugas y Hurlingham, entre otras posibilidades.

 

Nos gustaría conocer la opinión de los lectores de PoloLine, de toda la comunidad del polo, en definitiva. ¿Es bueno para el polo que Palermo sea de diez equipos, para después ver partidos cuyos resultados son predecibles o con goleadas abultadas? ¿Es posible hacerlo de diez equipos, con los cinco de mayor handicap jugando en cancha 1 y los cinco de menor hándicap en cancha 2, para que salgan partidos más parejos y competitivos? ¿Habría que elevar el mínimo de hándicap para jugar Palermo, por ejemplo, no menos de 32 goles?

 

El debate está abierto: la gente tiene la palabra, para hacer aún mejor al mejor polo del mundo.