En una carta que la AAP le envió a la FIP y sus miembros hace unas dos semanas, el ente rector del polo en Argentina insta a que todas las designaciones de árbitros argentinos para aquellos torneos que se disputen fuera de Argentina, sean canalizadas justamente a través de la AAP.

 

La misma comienza de la siguiente manera: “Tenemos el agrado de dirigirnos a ustedes, como entidad rectora del Polo en la República Argentina, a los efectos de PRECISARLES lo que consideramos deben ser las pautas a adoptarse con relación a la solicitud de los servicios de Árbitros y Referees (AARR), para desempeñarse en torneos y competencias que se disputen en distintos países”.

 

Como primer punto a analizar, la Asociación Argentina de Polo no tiene ningún tipo de autoridad real sobre los árbitros argentinos, ya que los mismos no están ni en relación de dependencia, ni tampoco tienen un contrato de exclusividad que especifique el vínculo que los une con la AAP. De hecho, ni siquiera tienen contrato. Simplemente, prestan un servicio y facturan el mismo cada vez que son convocados para referear un partido. Lo que está requiriendo la AAP a la FIP sería también algo así como que a cada jugador argentino que vaya a jugar al extranjero le requieran que deba ser contratado a través de la AAP.

 

Y es que así como los jugadores son libres de elegir dónde ir a jugar y bajo qué condiciones, lógicamente los árbitros también. No obstante ésto, ha habido lugares en lo que la AAP ha logrado su cometido y cuyas designaciones de árbitros son cursadas a través de ellos, como es el caso de Chile y Brasil, por ejemplo, y recientemente India.

 

Claro que el beneficio de la Asociación Argentina de Polo en caso de lograr esta misión, no es menor. Por un lado, es económico, ya que de esta manera, las tarifas de los árbitros son establecidas y cobradas por la AAP, quien luego le abona el servicio correspondiente al árbitro por un monto menor al que hubiera cobrado el referi en caso de haber sido contratado directamente.

 

El otro beneficio que obtiene la AAP, entre otros, es el del poder mismo y de la demostración de que tienen cierta influencia sobre otras asociaciones, cuando en la práctica, no es así.

 

Una de las gotas que rebalsó el vaso fue allá por fines de julio de este año, cuando la AAP se enteró de que la flamante “26-Goal World Polo League Series”, a disputarse en Wellington en 2019, había ya designado y contratado a 4 árbitros argentinos Clase A para la temporada. Desde la AAP se comunicaron con el comité organizador de dichos torneos para exigirle que la contratación debía pasar por ellos, que ellos iban a proveerles de un listado con una preselección de árbitros, y que de ese listado sí iban a poder elegir. La respuesta desde Estados Unidos fue un rotundo no, y que ellos se sentían libres de contratar a quien quisieran para que cumpla con la tarea de los referatos. Lo mismo ocurrió en España, por ejemplo.

 

Otro de los aspectos que uno entiende que no debería depender de la AAP es la designación de árbitros para torneos privados que se juegan en Argentina. Pero aquí es donde sí pueden tener cierta lógica en su decisión, ya que los mismos se disputan en territorio argentino, los jugadores deben pagar su hándicap para poder participar de ellos, por lo que no es ilógico que sea la AAP quien designe al árbitro para un torneo privado tras la solicitud efectuada. De todas formas, Pololine entiende que cada torneo privado debería tener la libertad de designar a sus árbitros de preferencia.

 

En otro segmento de la carta, la AAP comenta que “A esos fines, también a lo largo del tiempo, ha impulsado la conformación de un plantel de Árbitros y Referees (AARR), para cuya integración ha consultado a la Asociación de Referees de la República Argentina”. Pololine se comunicó con varios de los árbitros, y todos ellos negaron no sólo que la AAP haya consultado algo a la Asociación de Referees de la República Argentina, sino además que tampoco los han consultado con respecto a la implementación de nuevas reglas, y que incluso varios de ellos se han enterado de las mismas por los medios de comunicación.

 

A su vez, y en otro pasaje de la carta, la AAP “requiere que las respectivas entidades nacionales, rectoras de este deporte, le cursen de manera directa y exclusiva, todas las solicitudes de Árbitros y Referees (AARR), a los efectos de poder canalizarlas y brindar el asesoramiento y las sugerencias que puedan considerarse como necesarias, atendiendo a la jerarquía del torneo a disputarse.”. Nuevamente, el ente rector del polo en Argentina solicita algo -independientemente del tono en el que uno pueda creer que lo hace-, por lo que no tiene autoridad real para hacerlo, por todos los motivos descriptos anteriormente.

 

Para concluir, y ante la recepción de esta carta, muchas asociaciones y entidades internacionales se comunicaron con Pololine debido al estrecho vínculo que nos une con ellas por el trabajo realizado a lo largo de estos casi 20 años. Y en cada una de estas comunicaciones, expresaron su preocupación e incertidumbre ante los efectos que esta acción de la Asociación Argentina de Polo puede llegar a tener, a la que algunos incluso tildaron de “atropello” con respecto a la libertad que sienten que les pertenece a la hora de organizar libremente su temporada de polo.

 

La misiva fue firmada por Marcos Aldao, Director de Operaciones de la AAP, y Eduardo Novillo Astrada, Presidente de la AAP.