En el establecimiento La Picaza, en la provincia de Córdoba, Adolfo Cambiaso volvió a escribir una página inédita en la historia del polo. Allí se disputó un chukker completo montando únicamente clones de Cuartetera, la yegua más influyente del polo moderno, en una escena que refleja con claridad el impacto de la biotecnología en el