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El Sapo Caset va camino a una total recuperación de la bacteria que lo afectó
Junto a Gastón Lisioli durante el US Open
En plena final del US Open, con Facu Pieres
Compañeros en Lechuza y rivales en Palermo 2011, Juanma Nero y el Sapo CasetBy Alejandra Ocampos Hace unos días, una noticia conmocionó al ambiente del polo. Guillermo Caset Jr., el Sapo. A su regreso de los Estados Unidos, luego de su participación en la Triple Corona Americana, fue internado en la clínica Mater Dei, de la ciudad de Buenos Aires, en estado muy grave, debido a una bacteria. El Sapo, finalista del US Open, con Lechuza Caracas, regresó de los Estados Unidos con fiebre persistente; lo que en principio se creyó una gripe, sumado a un probable desgarro, fue finalmente una bacteria, el estafilococo aureus, que le había afectado gravemente varios órganos vitales, fundamentalmente el corazón y los pulmones, por lo que permaneció varios días en terapia intensiva, en un coma inducido, y con pronóstico reservado, mientras era tratado con antibióticos para detener la infección. La respuesta del mundo del polo no se hizo esperar: sus colegas y amigos, permanecieron junto al Sapo y su familia, realizando cadenas de oración, llamados, visitas a la clínica, y mensajes que se multiplicaron a través de las redes sociales. Hoy, la buena noticia es que el querido Sapo está mejorando, de forma lenta, con pequeños pasos que se dirigen a la recuperación. Ya fue sacado del coma farmacológico y hoy le retiraron el respirador, por lo que los avances son mucho más que positivos, teniendo en cuenta la gravedad de la situación. Como le contó su padre, Guillermo a PoloLine, fueron días muy bravos: "La pasamos muy mal, fueron 15 días en lo que no sabíamos que iba a pasar, pero finalmente apareció la luz. Estamos muy contentos con los avances". Guillermo Caset padre explica que todo comenzó en el US Open, con un forúnculo en la pierna debajo de la nalga, por la que se introdujo la bacteria. "Según nos dijeron los médicos, el estafilococo aureus es una bacteria muy común en la piel, pero que es muy peligrosa cuando entra en la sangre", explicó Guillermo. "Al Sapo se le introdujo en la sangre y se agrupó en las venas inguinales. Él estaba convencido de que estaba desgarrado, cuando en realidad lo que tenía era una trombosis". Sin saber que se trataba de una trombosis, y creyendo q era un leve desgarro, el Sapo Caset jugó todo el US Open. "Cuando terminó la final", continúa Guillermo, "el Sapo ya no podía caminar. Después de hacer colonia en las venas inguinales, la bacteria se le trasladó a los pulmones. Así, llegó a la Argentina con 40 grados de fiebre. Pensamos que se trataba de una gripe sumado al desgarro, pero después de dos días con fiebre y casi sin poder respirar, quedó internado en la terapia intensiva de la Mater Dei. Finalmente, los médicos descubren la bacteria a través de cultivos. Estuvo con respirador y en coma farmacológico, tratado con antibióticos, a los que respondió muy bien". Hoy, gracias a Dios, la recuperación es un hecho, y el emocionado Guillermo no tiene más que palabras de amor y agradecimiento por todos aquellos quienes estuvieron junto al Sapo y a toda la familia Caset en este difícil momento. "Quiero destacar la labor de la gente de la Clínica Mater Dei", dice Guillermo, "al equipo de terapia intensiva y su jefe, Dr. Bernardo de Diego, y a todo, absolutamente todo el personal, desde los enfermeros, médicos, ayudantes, personal de laboratorio, gente de limpieza. Han sido y son espectaculares, del primero al último de una calidez humana que merece ser remarcada". Agrega Guillermo: "También va mi agradecimiento al equipo de infectología, encabezado por el Dr. Marcelo del Castillo y su grupo de gente.Y al Dr. Daniel Stanboulian, con quien hicimos una interconsulta, y que permaneció en contacto. Es un hombre humilde, sencillo, de una sabiduría y una grandeza únicas". "Y por supuesto, quiero agradecer a la gente, a la familia del polo, a esos jugadores con los que son contrarios en la cancha, pero que en momentos difíciles, a través de un llamado, una visita, están verdaderamente y de corazón a tu lado". El camino hacia la recuperación total del Sapito va a ser lento, pero es más que optimista. La peor etapa ya pasó, y el futuro para el joven y talentoso jugador es inmejorable. "La recuperación va a ser lenta, ya nos dijeron los médicos", cuenta Guillermo; "Pero dada su juventud y su estado atlético y sano se espera que, dentro de esa lentitud, su recuperación va a ser rápida. Calculan dos o tres meses para estar al 100%".