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Norita con uno de sus nietos
Su presencia y su sonrisa, infaltable en los palenques
Junto a su hijo Bauti, fue la mano derecha de sus hijos
Con Adolfo Cambiaso, entregando el premio Gonzalo Heguy al MVP tras la final de Palermo
Norita con Juan Carlitos HarriottEl martes por la noche, una noticia sacudió de forma imprevista al ambiente del polo: había fallecido Nora Amadeo y Videla de Heguy, más conocida como Norita, para todos la mamá del polo. Su inesperado deceso se produjo en La Pampa, donde será sepultada hoy por la tarde. Norita era una de las figuras más emblemáticas del polo. Nacida en Coronel Suarez, tenía parentesco con todas las grandes familias del polo: los Harriott, los Lusarreta, los Garrós, los Bértola. Su tío, Daniel Amadeo y Videla, fue el primer presidente del Coronel Suarez Polo Club, allá por 1929, cuando se designó su primera comisión directiva tras su fundación, a fines de 1928. Norita se sentía orgullosa cuando contaba que su padre, Marcelo, hermano de Daniel, diseñó la camiseta de rombos azules y rojos, destinada a hacer historia. Su matrimonio con Horacio Heguy, la emparentó con otra gran familia de polo, y con el más grande equipo de todos los tiempos, el legendario cuarteto de Coronel Suarez, el primero en llegar a los 40 goles de handicap, y que componían su marido Horacio, con su hermano Alberto Pedro, y los dos Harriott, Juan Carlitos y Alfredo. Junto a Horacio tuvo cinco hijos, todos varones: Alejandro, los mellizos Horacio y Gonzalo, Marcos y Bautista. Por desgracia, dos de ellos se fueron demasiado temprano: Alejandro, siendo aún un niño, y el recordado Gonzalo, en aquel fatal accidente en La Pampa, en el 2000. Norita debe haber visto más partidos de polo que nadie. Fue testigo de las más grandes hazañas, desde Coronel Suarez, hasta sus cuatro hijos, que integraron el más famoso cuarteto de hermanos de la historia, con Indios Chapaleufu. Juntos, Horacito, Gonzalo, Marcos y Bautista continuaron el legado de su abuelo Antonio y de su padre, Horacio, y además de ser la tercera generación de Heguy que disfrutó del éxito, agregaron un record más a los muchos que ya tenía la familia: se convirtieron en el hasta ahora primer y único equipo de cuatro hermanos en alcanzar los 40 goles de handicap. Norita vivió por y para sus hijos. Sufrió como solo una madre puede sufrir la irreparable y temprana pérdida de dos de ellos, pero a pesar de todo, siempre estuvo allí, con toda su fortaleza, por ellos, junto a ellos. Infaltable en los palenques, era casi la mano derecha de sus hijos, y la primera en salir corriendo a la cancha si a alguno de ellos le pasaba algo. Cuando no estaba en los palenques acompañando a sus chicos, se la veía junto a sus nietos, como una cariñosa abuela. Siempre sonriente, llena de energía, no se perdía ningún partido, y era además la encargada de entregar el premio al MVP de la final de Palermo, un premio que lleva el nombre de su inolvidable hijo, Gonzalo. La pérdida de Norita, tan dolorosa como inesperada, ha tocado a todos los corazones de la gran familia del polo. Para quienes tuvimos el privilegio de conocerla y tratarla, será difícil no encontrarla por las canchas, disfrutando de los partidos, ya sea junto a sus hijos o a sus nietos, siempre con una sonrisa y dispuesta a la charla. Todo el staff de PoloLine desea hacer llegar su más sentidas condolencias a la familia Heguy, y en especial a sus tres hijos, Horacito, Marcos y Bautista, abrazándolos este triste momento. Norita se fue en paz, está en paz, junto a Alejandro y Gonzalo. Hasta siempre, Norita, gracias por todo lo que nos diste!